Que fuerza mayor puede ser la que a pesar de su intolerancia a la soledad, le hacen reiterar en su anacoreto peregrinaje, saltando a ciegas, a ojos cegados, los rotos de un suicidio prehistórico, que cacofonía armoniosa le hacen ser hambre para la sed de una carne desabusada de criterios imprudentemente abusados.
Si al final todo lo que necesitaba para poder seguir batallando con su embalsamada carne, era saber que podría reconstruir su refugio, donde poder volver a evadirse de la cruel impiedad de miradas en-desahucio, un confesionario que sin ser de madero crucificado le proporcionara reposo reposado, para sus cuantitativos atavismos preñados de sensatez insania.
El calor de una llama en invierno que le reconfortara llevándole a un cálido sosiego otoñal y aquella gélida brisa que bajo un sol de verano le refrescara su tórrida primavera, saciando la sed elocuente de su caos mental .
Algo así como unas alas con las que poder aletear y escapar de su yerro apocalisis intrínseco, algo así como unas neutrales partículas oxigenadas que la acercaran a un tangible paraíso orgiástico, un espejo donde poder mirarse sin tener que encubrir su unción por la dogma que domeña el suplicio de su pena y obtener un finito ígneo, para sus tan lúgubres aleteos quedos.
.-Y no es su presupuesta imaginación la que deduce que una dogma de tan alta índole, no será escarnecida por el sometimiento de la que será electa hembra espiritual, empírica carne espectral que postrará su insolente templanza para un endémico adiestramiento, tan improvisto de unas ataduras suspensivas, como previsto de unos lazos perennes en la quimera voluble de los anhelos de su Señor.
.-Ser irresponsable bajo la responsabilidad de su Amo, poder desprenderse de los temores adheridos en su ánima, a veces, carne usada para dolientes cachetadas, a veces, piel envuelta en un jubiloso mimo, saberse liberada de usanzas decrépitas rehusadas en destiempos heredados, en ocasiones, sintiendo desfallecer sus neuronas al ser azotadas por la mano que la tutela, en ocasiones, hallarse su ente en un eufórico gozo tras ser acariciada por la mente de su Ayo, en su estoica doctrina. El fulgor de sus ojos era su voz.
Sus palabras se quedaron llamando a la puerta de mi templada espera, el sacrificio de estar no siendo, siendo no estando, lo efímero disimulado en la necesaria necesidad de no ser parte obscura de la soledad que hace de sus noctámbulos pensamientos, la libertad para el desequilibrio de sus carencias sobrevivientes, porque rechazar el placer que desvirga la piel incruenta es la dentellada que refuta a la carne,
que en carne salvajada se transforma.
Todo queda en un vicio obstinado,
cuando el Corazón ha de invisibilizarse
y acallar sus latidos más fervientes...
.-Ella necesitaba sentir como la transformaba... Necesitaba ser bajada de la cruz que la crucificaba, descender a los infiernos de la Dogma de su Señor, respirar de su oxígeno jactancioso y ser sometida en el éxtasis que eleva, despuntando los raciocinios desorbitados.
.-Ella necesitaba sentir la metamorfosis en su Alma. Necesitaba ser la perra en celo que la hacían única ante los obscuros deseos de su Amo, hembra eufórica, desnuda ante la verdad que la violaba, haciendo que su dolor se doblegara ante la presencia de su indomable,
yo en mi y mi en ella.
.-Ella necesitaba escuchar como su Amo la reclamaba entre las espirales suspensivas que desequilibraban, el abismo de su estancia, recibir su mirada como la tormenta que ensordecen al cielo quebrando el viento y rompen la lluvia.
.-Así creía haberla sentido yo, en las tantas letras no releídas.
.-inflorescencia atea que por los siglos de los siglos habría de ser venerada y consagrada, como reliquia en remisión perpetua a los pies de su Santo Grial.
.-Su inefable decora púdica.
.-Así debería haberme sentido. ...Me susurró la voz de su Alma.
Espero su regreso como las pinzas esperan ser la premisa de nuestros entreactos, el momento locuaz en que las palabras son poesía soez y a su vera, como ramera enaltecida que se transfigura, ser leal desde el alma sedienta de vértigo, desde la impostura, desde la locura o tal vez, desde la intrínseca libertad de las ataduras. Porque la cordura prestada, está tan provista de lo imprevisto como el pan al saciado que muere de sed. Antes, cuando en lo efímero solazaban los días sin pena y no había gloria en la derrota, los días precedían a las semanas como las tardes preceden a las noches somnolientas. Sin sangre, sin lágrimas amotinadas, en la destreza de las líneas rectas siempre tan matemáticas, en el desconocimiento de los matices que crean meandros de dudosa compresión, porqué la pasión es tan intangible como lo es el alma resucitada.
Reparo en que quitarme las bragas se ha vuelto una traición a nuestras tradiciones, un gesto mecánico e insípido, una cerradura sin llave, un telón sin público o mas bien un pecado sin redención. Iré y me encontrará, solicitare el asilo de los exiliados, el de los expoliados de la lógica y en su dogma, me someterá como el viento moldea las dunas de arena. A golpes suaves, a tempestades, a ras del suelo o al volar anárquico que sólo los aliseos ensalzan a remolinos. No siempre entiendo que ser mía es ser suya, que mi voluntad me destruye cuando presume de protegerme, de como el dolor propio es calvario y soliloquio. No siempre entiendo como mi voluntad se vence contra mi voluntad, que abdicar de mis presunciones endémicas es un abrazo a la esperanza, que la razón se alimenta de los miedos tanto como la lujuria es la curiosidad y a cada respuesta le precede una pregunta recurrente.
.- Evoluciono... Con las partículas que se desprendieron de tu paciencia, impacienciada. .- Con la templanza del que sin saber nada, nada necesita saber para entender, que el dolor es el placer que más abunda y para el imprudente es la ausencia de todo suplicio.
Quizás por haber sentido más allá de lo que su moral le había impuesto, quizás por haber traspasado los límites del racionar razonamiento de su condicional corazón.
Envalentonó a su piel desnuda, despojándola de atuendos inmaculados, dejando que las transparencias de su ánima bravía, defendieran el orgullo de ser parte de una armisticia, que con devoción ha de cumplir, con cabeza alzada,... y de sus ojos centelleantes un aviso, .- avisado.
.- No blasfemes con tus ojos
no enjuicies con tu lengua,
lo que tu innato corazón analfabeto,
ni entiende, ni jamás ha de entender.
Por haber sentido lo que fuera lealtad incondicional,
seguirá con su piel desnuda
y su transparente ánima.
.- Llega a tiempo, un destiempo cognoscible, aquello que se ha de dejar de soslayo por la vergüenza insolente del despunte de sus descarados pezones, desprovistos de roces en telas sedosas, dejóse respirar sus sonrosados salientes por la oquedad deshilada en un novicio corsé. Desenfrenado su apetito caprichoso, rozará con ardor el ajustamiento de una blusa apastelada, complaciente matiz del gusto epicúreo de su Amo.
.-Siempre lista para complacer a su Señor... .- Jamás Él, dudó de ella...
El tiempo la puso en la frontera del abismo, tan desordenada su estancia, tan desequilibrada su estadía, en los supiros tejidos en su corazón, que colisionó con los muros de sus propios lamentos.
Quizás llegó tarde, el tardío conjugar de sus anhelos, y desaparecieron todos los verbos aglutinados, dejando a carne viva, a carne descubierta, todas las hebras de unas heridas insobornables y antojadizas...
.-Porque donde no anida el gozo,
siempre hay cobijo para un dolor desventurado.
Y se hizo arlequín de un pasapalabras suicida, dejando atrás las dudas de un Amor atildado, enviando las palabras no dichas a las profundidades de unos ecos ahogados, y en los tantos llantos sepultados, lágrimas que se cuelan por las grietas de una lápida postrada, ante el lecho túmulo del único latido verdadero, aquel que quedó dilatado en la eternidad de esta Ánima huérfana.
En la realidad fenezco, déjame coexistir en la oscuridad de las irrealidades, no me empujes, no me dejes caer en la existencia inexistencial,
Sangran las heridas, gota a gota se derrama la vida, quebrando los lamentos que gimen y sucumben ante la purificación de la libertad, un pecho plebeyo que supura la singracia sine die y un silencio túmulo que tararea sigiloso en la penumbra de cada sentimiento muerto.
La daga imperiosa que atraviesa las alas del miedo, haciendo que el grito estrépito, consuma la voz queda, dejando el fervor arrodillado ante la divinidad de unos latidos vanaglorios.
.- Reniega de lo que eres y tendrás una muerte en vida...
Alma que vas huyendo de ti misma. ¿Que buscas, insensata, en las demás?
.- Rosalia de Castro.
Si uno se mantiene fiel amante de lo que realmente vale la pena amar, y no un residuo insignificante del amor y las cosas indignas y sin sentido, obtendrá más felicidad y crecerá más fuerte.
.- Vincent Van Gogh
No busques más credos carentes de misticismos, deja de lamer evangelios ateos, que no puede haber unción en un corazón con tantas falacias remendadas, que todos sus descosidos prenden de los hilos alevosos, de sus laceraciones pretéritas y toda su dogma catártica la ofrece mugrienta de lacra, de los latidos hurtados en placeres de píxeles acristalados.
Has cubierto de aromas de azahar mis luceros, perfumando y embriagando mis pupilas con nuevas esperanzas y fluyen de mis dúctiles ojos unas dóciles lágrimas, que en ofrenda a tu venerable reclamo, serán diluidas en el primer latido de tu Corazón.
Me destrozarás... .- Lo sé, dijo la voz de su iniquidad. Me destrozarás, pero para mi es necesario, ésta era a la conclusión que tras años de eucaristía adulterada y enquistada en su pecho, la habían encaminado a su individual ígneo vibrar, demasiado tiempo caminando dentro de las huellas de otros, demasiado tiempo soslayando lo que sus latidos vislumbraban de otras latentes grietas, demasiado tiempo obviando lo obvio, demasiado tiempo respirando este puto aire sin oxigeno. Me destrozarás, pero fuiste, eres y serás desde siempre y para siempre, mi única salvación, para no fenecer en las perseverantes y redundantes tesis, de un sentir que va más allá de los conocimientos del más prestigioso sabio...
Jugar con fuego, su solaz favorito, quizás porque siempre estuvo bajo la doctrina de lo bienquistado, o tal vez porque lo difícil siempre había estado a su lado, no habiendo encontrado el equilibrio en el pasado y no dándole favoritismos al futuro, se hizo devota de su incierto, pero apasionante presente... Atisbo que me destrozarás, pero..., es que quizás yo pueda alzar mis alas y aletear reconquistando mi innata libertad en este mundo titubeante, sin haber dejado que la orfandad de otra Alma no me haya succionado hasta la última gota de mi doctrina heredara? Me destrozarás? Preguntó la discípula al sabio. .-Siempre, susurro sin clemencia.
Habían pasado sólo un par de días desde aquel contingente encuentro, que más que causal había sido una premeditación a lo premeditado, por quien en poco tiempo se había apoderado de parte de sus pensamientos, y aún, seguía con la mente distraída, los lapsus la llevaban a unos estados de excentricidad, donde podía aletear en plena libertad en su caótica insensatez, momentos de voluptuosas fantasías, a un nivel desorbitado, dejándola al borde de un ensimismamiento místico.
Sintió sus firmes pasos, el entorno se envolvió de su exquisito y apetitoso olor, .-sigiloso, se acercó por detrás, dejando que el aliento en su cuello fuera el primer contacto que ella recibiera, un roce salpicado de carnalidad despótica, una piel erizada en puro sollozo, reclamando el gozo de un revivir viviente, su mente no daba signos de inquietud, pero su corazón agitado por la excitación del instante, llevaban a sus piernas a un flaqueo súbito.
.- Estás preparada?
Sus hábiles dedos jugueteaban por las bajuras, elevando y bajando las telas sedosas de su avío, que vaporoso adornaba su cándido cuerpo, y en su desenvoltura timidez titilaba ardoroso, .-su voz susurrante, fue desvirgando su oído, intercalando gimientes susurros, con alientos indecorosos, en un atrevido tono, irrefutablemente apacible, que sólo pudieron causar, la bravía excitación y consiguiente afloramiento del rocío de su consagrado templo.
Una delicada ascensión por las sedosas enaguas que enmascaraban su cándida prudencia desvergonzada, unas mimosas caricias por sus azorados muslos de niña ingenua, bastaron para que una golosa humedad, hiciera dueto con sus avispados dedos...
Fue una casualidad casual que entre tanto desorden en aquella plaza de vetustos caserones , las prisas de la tarde nos llevaran a encontrarnos con un café despistado y un chocolate caprichoso, su mirada de soslayo intimidando el equilibrio de mi taza y un sonrojar de mis mejillas al sentir clavarse sus pupilas en la timidez de mis ojos, un querer salir corriendo, pero a pies quedos, con la pausa que da la calma cuán desconociendo lo que se conoce, se intuye en las entrañas que no hay casualidad causal que no haya sido manejada, por un preliminar de engatuses y seducciones previstas de no muy malas intenciones.
La estancia nos había invitado a salir cuando las palabras mudas ya hacían un conjugar en nuestros labios, reconocerse en el otro, sabernos reconocidos, nos dio la osadía de encaminarnos a un símil pretender, la tarde se tendría que alargar y dejar en pausa todos nuestros quehaceres, el magnetismo de su mano arrancó la mía, que balanceaba al compás de nuestros pasos, entrelazando sus viriles dedos con los míos, .-Un paseo?, Me susurró al oído, un pestañeo coqueto asintió a su demanda, quedando a su voluntad todos mis pensamientos, un tiempo que paró las arenas de los relojes sin agujas...
Un atardecer de pasos distraídos entre modestas risas y un intercambio de amenos vocablos, que nos condujeron a la oscuridad de una noche sin luna, la prudencia de una invitación de airearnos en parajes aflorados, bajo la tenue luz de los místicos oreos morunos, mi cintura quedo rodeada de un caballeroso roce, el cual sin titubeos me hizo presa de su cuerpo, las miradas nos dieron los verbos que delinearían nuestro particular poema, que se habría de armonizar con el choque endulzado de las mieles del mutuo deseo.
.- Fue una casualidad casual que nos encontráramos?, .-Me musitó al oído,
.-O ha sido, un esbozo estudiado y premeditado. .-Mi dama de bermejo cabello?